
Los Presupuestos Generales del Estado, al fin y al cabo, son la decisión más importante que toman el Gobierno y el Parlamento Español cada año. Su labor es la administración de los ingresos del Estado, recaudados vía fiscal, y su redistribución a través de la inversión del Estado y los servicios públicos.
Es en el equilibrio entre ingresos y gastos donde realmente se ve la condición política del Gobierno, es decir, si realmente estamos ante un gobierno de derechas que con sus decisiones beneficia a las rentas más altas o es de izquierdas y centra su gestión en la mejora de las condiciones de vida de los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
Su importancia no escapa a los principales partidos políticos que han ocupado el poder en España desde la Transición. La estabilidad del ministerio de economía ha sido similar a la de la presidencia del gobierno. Felipe González sólo contó en sus cuatro gobiernos con tres ministros de economía (Miguel Boyer, Carlos Solchaga y Pedro Solbes); José María Aznar asoció el éxito de sus ocho años de gobierno a la gestión en la vicepresidencia económica de Rodrigo Rato; Zapatero situó a Pedro Solbes al frente del ministerio, cuando éste ya había sido ministro de economía durante el último gobierno de Felipe González; por último, Mariano Rajoy sitúa a Cristóbal Montoro como Ministro de Hacienda, cargo que ya había ocupado bajo el gobierno de José María Aznar. Podríamos decir que los gobiernos se suceden, pero los ministros de economía y las políticas económicas permanecen.
Sin embargo, la crisis económica también puede haber dado al traste con la máxima anterior. En primer lugar el PP ha sacrificado, en su beneficio electoral, el ritual de los presupuestos. Por primera vez en la historia de España, un gobierno no ha presentado las cuentas públicas en diciembre. Ha roto, por tanto, el pacto implícito que tenían los partidos políticos de situar los Presupuestos fuera del ciclo político. Esto además generará un trastorno de calado, ya que el recorte se tendrá que realizar en ocho meses y no en los preceptivos doce, lo que dificulta en extremo el cumplimiento de las cuentas propuestas, con todos los inconvenientes para la “prima de riesgo” que sabemos acarrea.
En segundo lugar, analicemos la vía de los ingresos:
1. La amnistía fiscal valorada en 50.000 millones de euros. Es decir, el PP está haciendo legal retroactivamente lo que era ilegal. Esto nos sitúa en la senda de los gobiernos de Berlusconi, el único presidente del mundo que ha tomado una medida semejante. La crítica a esta acción se justifica por si misma: ¿en qué posición quedan todos aquellos que, con sacrificios, han cumplido la legalidad fiscal? ¿Qué incentivo tendrán a partir de ahora los empresarios para cumplir con la legalidad vigente? En resumen, una medida que nos sitúa como un país de tercera, ya que el cumplimiento estricto de la ley es fundamental a la hora de legitimar el proceso de toma de decisiones políticas.
2. El mayor aumento de la presión fiscal en la democracia, valorado en 12.573 millones de euros, a lo que abría que sumar los más de 5.000 millones de euros que subió en enero con el aumento del IRPF. El partido que hizo oposición al Gobierno anterior y tenía como seña de identidad la no subida de impuestos, que proclamaba que la bajada de los mismos como algo absolutamente necesario para reactivar el consumo, la actividad empresarial y la economía, lleva a cabo la mayor subida fiscal de la Historia. Esto desacredita cualquier discurso posterior que realice el Gobierno, porque las circunstancias no han cambiado en cien días y mintieron a su electorado, hicieron más difícil el camino del Gobierno anterior cuando éste propuso medidas similares, mostrando muy poca responsabilidad de Estado. Por tanto, la credibilidad que tenían se va con los cerca de 18.000 millones de euros que tendremos que pagar todos, en un contexto recesivo de menos empleo, menos salarios, menos servicios públicos y más impuestos.
3. En un escenario recesivo como el nuestro, donde el propio gobierno prevé que la economía se contraiga en 1,7 puntos y el paro aumente en 600.000 personas más, lo que está claro es que cualquier modificación del gasto público reduciendo gastos e incrementando los ingresos sólo traerá un escenario recesivo mayor y, por tanto, una caída de los ingresos que no compensará estos aumentos.
En tercer lugar, analizamos los gastos:
1. El Estado, por término medio, establece un recorte del -9,6%, pasando de 134.983 millones de euros a 122.083 millones de gasto. Esto es el mayor recorte del Estado en nuestra historia, lo que, por sí sólo, hará que la economía española en los próximos meses entre, de nuevo, en barrena, ya que es imposible que el sector privado, con un problema de deuda mayor que la del Estado (2,8 billones frente a 0,7), compense esta caída de la demanda.
2. De nuevo, además, el señor Rajoy, al igual que con la elevación de los impuestos, ha vuelto a mentir a la ciudadanía. Dijo que las partidas de sanidad y educación eran intocables, y éstas sufren un recorte de 365 y 830 millones de euros. Es tan imposible que en el año 2007 Zapatero no viera lo que se nos avecinaba, como que Rajoy vaya de sorpresa en sorpresa respecto de nuestras cuentas y situación económica.
3. Es una evidencia lo poco sociales que son estos presupuestos. La ayuda en cooperación internacional se reduce en más de un 50%, se suspende el fondo para integración de inmigrantes y la ayuda del Gobierno Central a la dependencia. Ya hemos visto qué pasa con sanidad y educación… Los datos se comentan por sí solos.
4. En ningún momento se plantea el generar un modelo económico que garantice nuestro crecimiento económico en el futuro. Se rehabilitan las ayudas a la compra de vivienda, por tanto, se están situando 4.000 millones de euros a engordar el modelo económico que nos ha llevado a esta crítica situación y además el gasto del Ministerio de Industria se reduce en un 31,9%, las ayudas a la generación de energías renovables se suprimen y también se reducen las bonificaciones empresariales por invertir en I + D. Comparen esto con la actuación alemana, que parece el nuevo espejo económico en el que toda Europa se mira. Cuando Schröder aprobó la Agenda 2010, que está en la base de los recortes laborales de Alemania, al mismo tiempo, generó un fondo de 1.500 millones de euros para la Instituto Max Planck de Innovación Tecnológica. Es decir, hay que saber recortar y saber que ciertos gastos hay que mantenerlo o expandirlos porque están en la base de nuestro crecimiento futuro.
5. Como estos presupuestos son inasumibles por la ciudadanía los ministerios que menos recortes sufren son Interior (-4,3%) y Defensa (-6,8%). ¿Cómo es posible que estos ministerios sufran un recorte menor que Sanidad, Educación o Industria?
Estos presupuestos, se analicen desde el lado de los ingresos o de los gastos, imposibilitan la recuperación económica de España y ¿alguien cree que se puede solucionar el problema de la deuda haciéndonos más pequeños?
En resumen, estos presupuestos han sido un ejercicio dialéctico donde el PP ha puesto a prueba su influencia mediática, para vender una mentira (su programa electoral), varias pleitesías (Merkel y los mercados) y el sacrificio del Estado del Bienestar español.





