viernes, 14 de abril de 2017

¿POR QUÉ CADA DÍA QUE PASA SOMOS MENOS LIBRES?

Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Manifestaci%C3%B3n_contra_la_Ley_Mordaza_en_Madrid_20-12-2014_-_14.jpg Data: 14/04/2017

Los dos hechos fundamentales que definen a una dictadura son, en el interior, el recorte de las libertades y, en política exterior,  la creación de enemigos que legitimen la mencionada supresión de derechos. En el caso del franquismo, el enemigo exterior se situaba en la conspiración judeo-masónica-comunista que acechaba constantemente a la dictadura. Esta llenó en repetidas ocasiones la Plaza de Oriente, para mostrar los apoyos sociales del franquismo y situar a Franco como el “faro de Occidente” que seguía guiando a nuestra nación bajo los históricos designios del nacionalcatolicismo, un modelo del que, afortunadamente, se habían apartado el resto de países europeos, no hacía décadas, sino siglos. La creación de un enemigo externo, que en el caso del franquismo pretendió legitimar la dura represión de la dictadura contra sus habitantes, se ha repetido caricaturísticamente en los últimos años, situando el tándem de Venezuela-Maduro como la alternativa a los judíos, masones y comunistas. En un estudio realizado por El Diario se concluía que, antes de las elecciones del 26 de junio, Venezuela apareció en una de cada cinco portadas de los cinco principales periódicos españoles, mientras que después de las elecciones sólo hay dos breves menciones en El Mundo  y La Razón[1]. La intención de estos medios de comunicación no por más clara ha sido menos obvia, el boicotear las posibilidades electores de Podemos, identificando a este partido y sus dirigentes con el demonizado modelo político y económico-social heredero del chavismo. Una situación que se repite en la primavera de este año, justo antes de la elección a secretario general del PSOE en mayo de 2017. Las opciones se dividen ahora entre una Susana Díaz, contraria a cualquier negociación con Podemos, y un Pedro Sánchez que quiere dar al socialismo español un giro a la izquierda y, por tanto, que este sea más favorable a unos pactos con Podemos necesarios para desbancar al gobierno del PP. De ahí que la prensa española vuelva a situar a Venezuela y Podemos en sus cabeceras, para desacreditar a este último y, de paso, también al candidato a la secretaría general del PSOE, Pedro Sánchez. De lo que también podemos estar seguros es que después de esta elección interna el interés mediático por Venezuela decaerá, lo veremos.
En resumen, la derecha mediática y política de este país, para desviar la atención sobre los problemas que tenemos y desacreditar a sus legítimos rivales ideológicos, ha creado una nueva bestia negra imaginaria a la que situar como dardo de todos sus ataques y mostrarla como la principal culpable de los males que aquejan al conjunto de la humanidad. Un pequeño país, con escasa presencia internacional, cuya economía depende de la exportación de petróleo, que en las décadas anteriores al chavismo fue un ejemplo máximo de corrupción política y desigualdad en la percepción de los ingresos. Un país, en fin, cuya capacidad de influencia es mucho más reducido de lo que nos quieren hacer ver, de un modo interesado.
Sin embargo, estos mismos medios de comunicación apenas prestan atención al rosario de casos que hacen que España resbale y caiga, día a día, por el camino de la represión de los derechos individuales de sus ciudadanos. Desde la aprobación el 26 de marzo de 2015 de la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, conocida popularmente como Ley Mordaza, la letra de las canciones, el humor en las redes sociales y la libertad de expresión se han convertido en un delito en nuestro país. A esta situación de inseguridad jurídica también ha contribuido la Ley Antiterrorista, que entró en vigor el 4 de enero de 1985, y que El País de entonces calificó como un “monstruo legal” que creaba un estado de excepción encubierto[2]. Esta ley ha sido modificada posteriormente por diferentes gobiernos. Dentro de dicha ley el elemento más preocupante es la incomunicación de cinco días a la que pueden verse sometidos los presos, denunciado por el Comité de Tortura de la ONU en el año 2002, además del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura. La respuesta del gobierno español fue la ampliación de los días de incomunicación a los que somete al preso a trece[3]
La estricta aplicación de estas dos leyes por parte de los jueces españoles están generando miedo y confusión entre la ciudadanía sobre sus derechos individuales. Así, se han llevado a cabo procesos judiciales contra Guillermo Zapata por tuits como: Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcasser para que no vaya Irene Villa a por repuestos; de César Strawberry, líder de Def con Dos, por: Street Fighter, edición post ETA: Ortega Lara versus Eduardo Madina; o la última, de la tuitera Cassandra Vera: El fascismo sin complejos de Esperanza Aguirre me hace añorar hasta los GRAPO. En todos estos procesos las supuestas víctimas, desde Irene Villa a Lucía Carrero Blanco se han manifestado en contra de estas sentencias y a favor de la libertad de expresión, al tiempo que periódicos de prestigio internacional, como The Guardian, han mostrado su preocupación por que una persona pueda ser juzgada en España por una broma[4]. Estos ciudadanos han recibido sentencias condenatorias que van desde seis meses a un año de cárcel, además de sufrir multas o sanciones administrativas por haber ejercido su derecho a la libertad de expresión y publicar en las redes sociales frases llenas de humor negro, seguramente de mal gusto, con las que el que escribe estas líneas no se siente identificado, pero, al fin y al cabo, un conjunto de palabras que pueden ofender, por supuesto, como tantas otras a las que dedicamos menos espacio mediático. Además, estas condenas se producen en la misma sociedad que encumbra al semanario satírico de Charlie Hebdo, que sufrió un atentado terrorista islamista, por hacer lo mismo que Cassandra, Strawberry o Zapata, ironizar sobre aspectos sensibles que afectan a la identidad de millones de personas. En este caso la respuesta es que Charlie Hebdo se sitúa frente a la cerrazón del Islam, mostrando el alma liberal y crítica de Occidente y, por tanto, es animado por todos a seguir en su cruzada de humor negro a favor de la libertad de expresión contra todo tipo de religiones.
A estos pequeños episodios de “humor” hay que sumar las sentencias de la ley mordaza que alimentan el miedo social, llegándose a cuestionar nuestro derecho a la protesta colectiva. En este caso desde su entrada en vigor ha llevado a cabo un total de 40.000 sanciones, más de 6.200 por “faltas de respeto a las fuerzas de seguridad” y unas 3.700 por “desobediencia y resistencia a la autoridad”. Casi 30 personas son multadas cada día en España por presuntos insultos a las fuerzas del orden.  Las sanciones previstas por la normativa van de los 100 a los 600.000 euros, en función del tipo y la gravedad del delito[5]. Entre todos estos, destacan casos tan sangrantes como la mujer de Petrel, que fue multada con 800 euros por subir a Facebook la fotografía de un coche de la policía local aparcado en una zona reservada para discapacitados; el camionero de Málaga, que fue multado con 300 euros por llamar “colega” a un Guardia Civil; el usuario de Facebook de Santa Cruz de Tenerife, que llamó vagos a la Policía Local de Tenerife y que fue multado con 600 euros; el ciudadano de Vitoria, multado con 200 euros, por llamar “sinvergüenza” a Joaquín Maroto en una manifestación callejera y; como ejemplo final, la multa de 300 euros que sufrió la CGT de Castellón por manifestarse contra la Ley de Seguridad Ciudadana el 30 de junio de 2016 y sólo haber solicitado permiso para una concentración. Todos estos son casos ridículos, como tantos otros, que no merecerían más que, en el peor de los casos, una amonestación verbal, en ningún caso una multa administrativa[6].
En resumen, determinados medios de comunicación en un ejercicio de manipulación informativa a la altura del mismísimo Rudolph Herst, retuercen la realidad internacional para que en España no crezca una opción política legítimamente constituida, bombardeando constantemente a la población, sobre todo en época de elecciones sobre la falta de libertad en Venezuela, un país que está a miles de kilómetros de distancia del nuestro. Esto legitima un sistema político que, como hemos visto, dista mucho de ser el pretendido ejemplo de democracia liberal que nos venden. Además, estos mismos medios de comunicación no informan sobre lo que está sucediendo a la puerta de sus sedes editoriales y en las calles por las que transitan sus periodistas día a día, hechos estos que realmente sí afecta a sus lectores. La continua sanción administrativa y penal a ciudadanos que intentan ejercer su derecho a la libertad de expresión, ya sea en las redes sociales mediante el humor o por la defensa colectiva de sus derechos, no es una broma, es algo serio, que hace que cada día que pasa todos somos menos libres en este país.


miércoles, 29 de marzo de 2017

PRENSA Y PODER POLÍTICO EN ESPAÑA

Fuente: http://www.gatoflauta.com/2016/05/03/por-que-es-necesario-el-dia-de-la-libertad-de-prensa/ Data: 29/03/2017

La obra de Daniel C. Hallin y Paolo Mancini Sistemas mediáticos comparados (Barcelona: 2008), es un intento por establecer una taxonomia sobre las relaciones entre prensa y poder político. En su estudio se establecen tres espacios mediáticos para Europa:
1. El modelo anglosajón caracterizado por una prensa que surge a la par que la modernidad y la democracia y, por tanto, se imbuye fácilmente de su espíritu liberal. De ahí que los anglosajones puedan disfrutar de una prensa independiente del poder político y que respeta la opinión y pluralidad de los periodistas que trabajan en los diferentes grupos empresariales.
2. El modelo corporativo de Europa del Norte y Centro caracterizado por surgir bajo el amparo de los sindicatos y otros grupos de carácter corporativo, también se identifica por ser una prensa que respeta la independencia profesional de los periodistas que trabajan en los diferentes medios de estos países.
3. El modelo Mediterráneo o pluralista polarizado. Este modelo surgió tardíamente, el número de lectores es más reducido que en los otros modelos y, además, ha pasado de una tutela estatal en sus inicios (bajo largas dictaduras) a la más salvaje desregulación de las últimas décadas.
El interés de esta taxonomía se produce porque, como toda buena categorización, nos permite aprehender la realidad de la prensa europea en pocas líneas, aunque no deja de mostrar ciertos estereotipos propios de cualquier síntesis global que deja por el camino muchos detalles y, como dicen los ingleses, the evil is in the details.
En lo que respecta a la prensa española, me parece relevante destacar, como lo hacen los autores antes mencionados, la pluralidad de medios de los que disfrutamos (La Razón, El mundo, El País, El Español, Ok Diario, El Confidencial, Público, El Diario, El Salto..., abarcando todo el espectro ideológico), pero, al mismo tiempo, también tenemos que destacar cómo estos se encuentran estrechamente vinculados a los diferentes partidos políticos, mostrando una escasa pluralidad interna, es decir, la ausencia de voces discordantes con la línea editorial del periódico. Esta situación propicia que los partidos políticos, a través de los medios de comunicación, intenten monopolizar la agenda pública y, por tanto, sean determinantes a la hora de establecer los constantes climas de crispación que sufren nuestros conciudadanos, sobre todo cuando se acercan las elecciones o estamos en un proceso de cambio político. Así no podemos entender el ascenso del PSOE en la década de los ochenta sin el mismo ascenso en lectores y prestigio de El País, los importantes vínculos que mantuvo El Mundo de Pedro J. Ramírez con el presidente José María Aznar o la aparición de nuevos medios de comunicación bajo el padrinazgo que ejerció José Luis Rodríguez Zapatero sobre el grupo Mediapro, capitaneado por el empresario Jaume Roures. A partir de estos hechos, nos deberíamos hacer la siguiente pregunta: ¿cuál es el hilo conductor de la relación entre medios de comunicación y poder político en la actualidad?

En primer lugar tenemos una derecha mediática plural y "competente" que sostiene los gobiernos de Rajoy y el PP, apoyado por el ABC, La Razón, El Mundo, Ok Diario ... Este ejército de medios de comunicación asegura el futuro hegemónico del PP dentro de la derecha española, ya que Ciudadanos no cuenta con ningún medio de comunicación relevante, al margen del cariz "liberal" que manifiesta en sus editoriales El Confidencial. En el centro izquierda situaríamos a El País, que es la viva expresión del desdibujamiento y pérdida de identidad del socialismo español. A la errónea estrategia política de la vieja guardia de Felipe González y compañía le ha seguido la errónea estrategia mediática y empresarial de Juan Luis Cerbián; ambos mantienen su línea de encaminar a estas dos instituciones hacia el "oasis neoliberal", aunque por el camino se dejen votos y lectores a borbotones, presionados por agentes externos como la UE o los fondos de capital de riesgo. En último lugar, en la izquierda, tenemos a Unidos Podemos apoyados por Público, El Diario y El Salto, entre otros. Unos medios de comunicación que, como el partido con el que sienten cierta afinidad, son jóvenes, nuevos, controlan las nuevas tecnologías de la información, pretenden recoger el descontento generado por el binomio PSOE-El País, pero todavía no acaban de consolidarse como una nueva alternativa que sustituya por completo al anterior binomio, lo que genera cierta frustración, porque lo viejo es decadente, pero lo nuevo no acaba de brotar en todo su esplendor. ¿Cuánto tiempo tardaremos en superar este impasse? ¿Nacerá algún día algún medio de comunicación realmente plural en nuestro país, que no esté sujeto a un partido político concreto?

jueves, 23 de febrero de 2017

¿POR QUÉ HAY QUE HACER LA HUELGA DEL 9 DE MARZO?

                                     
                                    Fuente: http://www.eldiario.es/sociedad/Baleares-marea-verde-gano-batalla_0_307269634.html. Data 23/02/2017.

El 9 de marzo del año 2017 la comunidad educativa en España, de nuevo, se lanza a las calles para intentar tumbar la peor ley educativa de nuestra historia, la LOMCE. Las razones objetivas de la convocatoria son obvias, no sólo estamos ante una ley educativa antidemocrática (los consejos escolares siguen sin tener una representación efectiva de la comunidad educativa) y que resta oportunidades al alumnado que más lo necesita (los programas PMARE no son finalistas y, por tanto, el alumnado está abocado al fracaso educativo en 4º de la ESO, de ahí su desmotivación en este programa), sino que además ya ha sido retocada por el propio PP al ver las incongruencias de la nueva estructura del sistema educativo. Al respecto, podemos destacar cómo los alumnos que escogían la vía de las enseñanzas aplicadas en 4º de la ESO ahora ya están habilitados para cursar el bachillerato, no tenía sentido dejar a la mitad del alumando sin esa opción. Lo mismo sucede con los alumnos que se presentan a la selectividad que ya no tendrán que examinarse de materias de 1º de Bachillerato que, en algunos casos, no tenían relación con lo cursado en 2º. Pese a estos tímidos avances es inconcebible cómo a día de hoy los alumnos y el profesorado que preparan la EBAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad) no sepan todavía cómo va a ser esta prueba, se han perdido seis meses de docencia y tan solo quedan tres.
Las razones anteriores justifican por sí solas una huelga de estudiantes y padres de alumnos, pero ¿qué pasa con el profesorado?, éste no concurrió a las anteriores convocatorias. Podía aducir que la huelga solo se establece en contra de una ley orgánica que afecta a la estructura del sistema educativo y que, por tanto, se dejan fuera sus condiciones sociolaborales. Pero esto no es del todo cierto, esta huelga también tiene que servir para dejar de normalizar los recortes que se produjeron con la excusa de la crisis económica. Nuestra jornada laboral sigue "extraordinariamente" incrementada en dos horas y media, las ratios también, los sueldos recortados, las oposiciones congeladas, etc. El Real Decreto 14/2012, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, sigue vigente, como la LOMCE. La economía crece, los beneficios empresariales aumentan en dos dígitos, el empleo "precario" se recupera, pero los recortes en servicios sociales básicos y fundamentales para nuestra ciudadanía ahí siguen.
Por tanto, razones objetivas para una huelga existen. Es cierto, que también tenemos que afrontar el desánimo de las huelgas de un día, como la del 22 de mayo de 2012 contra el Real Decreto 14/2012 o la del 9 de mayo de 2013 contra la entrada en vigor de la LOMCE. Estas huelgas no consiguieron su objetivo de frenar el rodillo educativo del PP, aunque la participación hubiese sido cercana al 100% era muy difícil modificar la voluntad de recortes de la UE y otros organismos internacionales que tenían, de facto, intervenida nuestra economía a través de la mayoría absoluta de los populares. El momento es diferente, la economía no está en riesgo de ser intervenida por los organismos internacionales y el PP perdió su mayoría absoluta. Esta huelga debería ser apoyada por todas las organizaciones de izquierdas, incluso por aquellas que consideran que su única labor es llegar a un pacto educativo con otras fuerzas políticas, independientemente del resultado del mismo. A pesar de llegar con el ánimo y las fuerzas desgastados este momento es mejor que los anteriores, ahora la presión social sobre nuestro sistema de representación político, al estar este en minoría, debería de ser más efectivo.
El último punto en contra de esta huelga radicaría en el método de contestación elegido. La presión contra el sistema político desde la calle se puede hacer de múltiples formas, aunque no podemos olvidar que las manifestaciones o concentraciones hacen menos daño al poder que una huelga, que se supone es un nivel de contestación más fuerte, ¿si el poder político no se siente amenzado por una huelga, por qué lo ha de hacer ante una manifestación pacífica? Evidentemente lo que hace falta es que, hagamos lo que hagamos, esto tenga continuidad en el tiempo hasta que haya una respuesta al diálogo "real" por parte del gobierno con la comunidad educativa. Las resistencias pacíficas a lo Gandhi, las concentraciones en plazas públicas como el 15-M o las huelgas educativas como las de 1988 fueron diferentes opciones de movilización social, caracterizadas por el éxito porque fueron sostenidas en el tiempo hasta que el poder cedió a sus justas reclamaciones. Es cierto que no podemos golpear y luego retirarnos, la acción tiene que estar sujeta a algún resultado. Además de que el colectivo que la propone la sienta como suya en su mayoría.